Una deportista joven, de apenas 22 años, que en el marco de la longeva disciplina del tiro al vuelo acaba de anotar un punto histórico para Chile: es que Francisca Crovetto alcanzó hoy la segunda actuación más alta del tiro al vuelo criollo en unos Juegos Olímpicos tras quedar en el octavo lugar en la cancha de Londres 2012 y a un escaso plato de la final, sólo superada por la inspiradora medalla de plata de Alfonso de Iruarrízaga en Seúl ’88. Junto a ellos, el noveno lugar de Marcelo Yarad en Sydney 2000 conforman la gran tripleta olímpica de Chile en el marco de las ocho estaciones. Muy atrás queda así ese 23 lugar en el Mundial 2011, cuando la primera línea del orbe era lejana aún para la skeetera chilena, porque este año su ascenso ha sido absoluto, con el segundo lugar en la World Cup en Lonato y el quinto en la Tucson, y ahora con la confirmación definitiva de ser una de las tiradoras de primera línea en el concierto global.
Francisca Crovetto apuntó esta mañana una serie de 22-22-22, para un total de 66 platos rotos en 75, lo que más allá del puntaje en sí mismo habla del alcance de una línea de regularidad frente al disco volador que resulta fundamental para seguir ascendiendo y que es algo que pocos han conseguido plasmar a tan temprana edad en un deporte de precisión.
Estos 66 aciertos la ubicaron en el octavo lugar y a un solo plato de haber entrado en el shoot-off para definir el sexto y último lugar para las seis mejores tras las medallas. Ello terminó siendo un resultado de grueso calibre para la tiradora criolla, puesto que la final la integraron en definitiva nada menos que cinco de las especialistas que hace cuatro años, en los Olímpicos en Beijing, se habían situado entre las ocho mejores, incluidas las tres medallistas: la vicecampeona de Beijing la estadounidense Kimberly Rhode estuvo brillante ganando la clasificación con un 74 que le valió el récord olímpico tras una serie que rozó la perfección con 25-25-24 y quien a la postre se convertiría en la campeona en Londres con 99 en 100; la eslovaka Danka Bartekova, octava en 2008, esta vez anotó un 70 importante (25-22-23) para entrar en el segundo lugar; la rusa Marina Belikova logró 69 puntos (24-23-22) y el tercer lugar de ronda, siendo la única finalista sin tan grandes pergaminos mundialistas; la china Ning Wei, sexta en Beijing, anotó 68 platos (24-19-25) para ocupar la cuarta posición en las clasificatorias; la alemana Christine Wenzel, bronce en 2008, impuso también un 68 (22-23-23) para alcanzar la quinta plaza a la final; y la campeona de 2008 la italiana Chiara Cainero la tuvo muy dura pero en el Shoot-off se impuso y atrapó el sexto lugar a la definición con 67 (22-21-24).
En este contexto, el logro de Francisca Crovetto es alto, porque en su primera experiencia olímpica desde ya logró poner su rifle entre las mejores del orbe.
Como indicó la deportista muy emocionada a la salida de la cancha, “esperaba disfrutar de esta competencia y dar lo mejor de mí. Hemos hecho muy bien las cosas, el Comité Olímpico, mi federación, mi familia, mi equipo. Es sólo emoción lo que tengo, es así este deporte, se gana y se pierde por un plato. Yo me quedo con la tranquilidad de que dejé sangre, sudor y lágrimas en estos días acá. Es la historia de mi vida, nunca nada me ha salido fácil, ha sido la historia de mi vida, como me decía mi abuela, porque hacértela fácil, si puedes hacértela difícil. Y hay que seguir, todo esto suma para lo que yo quiero, acá no se termina mi carrera. Estoy recién partiendo, practico un deporte longevo y quiero seguir, quiero Río 2016, quiero una medalla olímpica, quiero dos, tres, quiero muchas cosas. Y esto suma a lo que quiero yo, a lo que quiere mi equipo, lo que quieren las instituciones que me apoyan. Tengo diploma olímpica y estoy feliz porque di lo mejor’’.
Crédito: ADO Chile